Revista Atenas. ISSN: 1682-2749. Nro. 64 (2026) enero-diciembre págs.[1 - 11] https://atenas.umcc.cu
Aportes del Buen Vivir a la política de bienestar institucional en educación superior en Colombia
Contributions of Buen Vivir to Institutional Well-Being Policy in Higher Education in Colombia
Contribuições do Bem Viver para a política de bem-estar institucional na educação superior na Colômbia
Artículo de investigación
Recibido: 01/04/2026 Evaluado: 27/04/2026 Aceptado: 03/05/2026
Nelson Fabián Pinto Betancourt
Corporación Universitaria Minuto de Dios - UNIMINUTO, Colombia
https://orcid.org/0009-0008-1665-8102
fabiancho1908@gmail.com
¿Cómo citar el artículo?
Pinto-Betancourt, N. F. (2026). Aportes del Buen Vivir a la política de bienestar institucional en educación superior en Colombia. Atenas, nro. 64, e11443, 1-11.
Resumen
Objetivo: Realizar aportes a los actuales lineamientos de política de Bienestar para las Instituciones de Educación Superior (IES) en Colombia, tomando como inspiración la cosmovisión del Buen Vivir. Métodos: Se empleó un enfoque cualitativo mediante revisión documental a profundidad y el desarrollo de grupos focales con estudiantes, profesores y administrativos de diversas Instituciones de Educación Superior. Se diseñaron matrices de análisis para procesar la información recolectada. Resultados: Se identificaron tensiones en el modelo actual de Bienestar Institucional, el cual responde a lógicas capitalistas y eurocéntricas que priorizan la eficiencia y la cobertura sobre el bienestar real. Se sistematizaron frentes de interconexión territorial y humana que integran saberes ancestrales y la relación armónica con comunidades no humanas. Conclusiones: Es necesario transitar de un modelo de bienestar asistencialista y homogeneizador hacia uno pluriverso e intercultural. El Buen Vivir permite repensar el bienestar como un estado de equilibrio y felicidad compartida, que involucra no solo a la comunidad académica, sino también a su entorno natural y social.
Palabras clave: Bienestar institucional; Buen Vivir; cuidado mutuo; educación superior; política educativa.
Abstract
Objective: To contribute to the current policy guidelines for Well-being in Higher Education Institutions (HEIs) in Colombia, drawing inspiration from the worldview of Buen Vivir (Good Living). Methods: A qualitative approach was employed through in-depth document review and focus groups with students, faculty, and administrative staff from various HEIs. Analysis matrices were designed to process the collected information. Results: Tensions were identified in the current model of Institutional Well-being, which responds to capitalist and Eurocentric logics that prioritize efficiency and coverage over genuine well-being. Areas of territorial and human interconnection were systematized, integrating ancestral knowledge and harmonious relationships with non-human communities. Conclusions: It is necessary to move from a welfare-based and homogenizing model of well-being to a pluriverse and intercultural one. Buen Vivir allows us to rethink well-being as a state of equilibrium and shared happiness, involving not only the academic community but also its natural and social environment.
Keywords: Educational inclusion, leveling, strategies, diversity, rights.
Resumo
Objetivo: Contribuir para as diretrizes políticas atuais de Bem-estar em Instituições de Ensino Superior (IES) na Colômbia, inspirando-se na cosmovisão do Buen Vivir (Bom Viver). Métodos: Foi empregada uma abordagem qualitativa por meio de revisão documental aprofundada e grupos focais com estudantes, docentes e funcionários administrativos de diversas IES. Matrizes de análise foram elaboradas para processar as informações coletadas. Resultados: Foram identificadas tensões no modelo atual de Bem-estar Institucional, que responde a lógicas capitalistas e eurocêntricas que priorizam a eficiência e a abrangência em detrimento do bem-estar genuíno. Áreas de interconexão territorial e humana foram sistematizadas, integrando o conhecimento ancestral e relações harmoniosas com comunidades não humanas. Conclusões: É necessário transitar de um modelo de bem-estar baseado no assistencialismo e homogeneizador para um modelo pluriverso e intercultural. O Buen Vivir permite repensar o bem-estar como um estado de equilíbrio e felicidade compartilhada, envolvendo não apenas a comunidade acadêmica, mas também seu ambiente natural e social.
Palavras-chave: : Bem-estar institucional; Bom Viver; cuidado mútuo; ensino superior; política educacional.
Introducción
En Colombia, el Bienestar Institucional en la Educación Superior ha sido tradicionalmente gestionado bajo un modelo funcionalista y asistencialista. Este enfoque, respaldado por una visión de eficiencia administrativa y cobertura, encuentra sus raíces en la teoría de sistemas aplicados a las organizaciones, donde el bienestar es visto como un mecanismo de mantenimiento para evitar la deserción y asegurar la productividad del “capital humano”. En esta lógica, la retención estudiantil se configura como el indicador central de la gestión del bienestar, reduciendo su alcance a una función instrumental dentro de las dinámicas organizacionales. En efecto, las estrategias de bienestar en educación superior están diseñadas principalmente para fortalecer la permanencia y disminuir la deserción estudiantil, consolidando su papel como dispositivo institucional centrado en la retención (Hill, 2024).
Autores recientes han planteado una lectura crítica a este modelo, señalando que la educación superior ha sido progresivamente orientada por lógicas instrumentales que privilegian los resultados medibles y la eficiencia del sistema, reduciendo la vida universitaria a indicadores de gestión y relegando las dimensiones subjetivas y formativas de quienes habitan la academia (Barnett, 2022).
Históricamente, el marco normativo que rige la educación superior en el país, fundamentado en la Constitución política (1991) y la ley 30 (1992) , estableció el bienestar como un derecho y un eje transversal. Sin embargo, en la práctica, su implementación se ha anclado en enfoques que conciben el progreso y el bienestar como procesos lineales y universales, orientados a resultados medibles y estandarizados, lo que limita la comprensión de la diversidad de experiencias en la educación superior (Biesta, 2022). Estudios recientes evidencian que las políticas de educación superior han tendido a privilegiar resultados medibles asociados al desempeño y la eficiencia institucional, en detrimento de los procesos formativos y las dimensiones subjetivas de los estudiantes (Marginson, 2024).
A nivel normativo, los Lineamientos de Política de Bienestar para Instituciones de Educación Superior del Ministerio de Educación Nacional de Colombia (2016) definen el bienestar como un eje transversal orientado al desarrollo integral y la calidad de vida de la comunidad educativa. Desde este marco, el bienestar debe trascender la prestación de servicios para consolidarse como un sistema de gestión articulado con la misión académica y los proyectos de vida de los estudiantes.
No obstante, al analizar su implementación en las instituciones de educación superior, se evidencia una fuerte alineación con los modelos de gestión de permanencia y graduación, en los que el éxito del bienestar se mide a partir de indicadores de retención y reducción de la deserción. Esta orientación refleja una tensión entre el ideal formativo planteado en la política pública y las prácticas institucionales, donde la experiencia del estudiante tiende a ser traducida en métricas de desempeño más que en procesos integrales de desarrollo humano (Ramírez-Orozco, 2023).
El estado del arte de la última década revela una tensión entre esta visión institucionalizada y las nuevas demandas de las comunidades educativas. Investigaciones recientes han empezado a cuestionar la colonialidad del saber en las políticas de bienestar, señalando que la universidad del siglo XXI debe transitar hacia una reforma democrática y emancipadora (De Sousa-Santos, 2021). No obstante, persiste un vacío en la integración de saberes ancestrales dentro de las políticas públicas de educación superior en Colombia. Esta limitación ha sido señalada también en estudios contemporáneos que advierten cómo las reformas universitarias continúan operando bajo marcos epistémicos dominantes, con escasa apertura a formas plurales de conocimiento y a experiencias no occidentales del bienestar.
Frente a este panorama, surge la necesidad de resignificar la categoría de comunidad. En el marco de esta investigación, la comunidad no se entiende simplemente como un conjunto de individuos que comparten un espacio físico (la universidad), sino como una red de interdependencia, cuidado mutuo y co-construcción de sentido. Desde las perspectivas críticas latinoamericanas, esta noción se amplía al incorporar relaciones con el territorio y con la vida no humana, desbordando las comprensiones modernas centradas exclusivamente en lo humano (Mora, 2020). En este sentido, la cosmovisión del Buen Vivir (Sumak Kawsay) propone una comprensión relacional del bienestar, donde la vida se sostiene en principios de equilibrio, reciprocidad y armonía (Martínez, 2013; Gudynas, 2020; Acosta, 2023). Así, la comunidad se configura como un espacio de “crianza mutua”, en el que el bienestar individual es inseparable del equilibrio colectivo y territorial.
En este contexto, la discusión sobre el bienestar universitario no solo remite a su función institucional, sino a los marcos epistemológicos desde los cuales se define qué significa “estar bien” en la universidad. Las políticas de bienestar continúan operando, en gran medida, bajo supuestos universales que tienden a homogeneizar las experiencias estudiantiles, desconociendo las trayectorias diversas, las desigualdades estructurales y las formas situadas de habitar la educación superior. El bienestar debe comprenderse como una construcción relacional y contextual, atravesada por factores culturales, territoriales y afectivos (Gravett & Winstone, 2024).
Metodología y métodos
Este estudio se inscribe en el enfoque cualitativo, orientado a comprender las experiencias, percepciones y sentidos que diversos actores atribuyen al bienestar institucional en instituciones de educación superior (IES) en Colombia. El diseño metodológico adoptado fue híbrido, combinando elementos de la fenomenología y la teoría fundamentada, lo que permitió una comprensión profunda de las vivencias individuales y, a su vez, la construcción de categorías emergentes desde los datos.
La fenomenología aportó la posibilidad de captar las experiencias subjetivas de estudiantes, profesores y administrativos respecto a los sentidos del bienestar en sus contextos educativos. Paralelamente, la teoría fundamentada permitió codificar esas experiencias, identificar patrones recurrentes y construir, desde allí, una propuesta de aporte a los lineamientos de política institucional. Esta combinación metodológica favoreció una mirada situada, crítica y relacional.
La recolección de información se realizó mediante entrevistas a profundidad con líderes de bienestar universitario de ocho universidades colombianas, seleccionadas bajo criterios de diversidad geográfica, institucional (públicas y privadas) y presencia en distintas regiones del país. Estas entrevistas fueron grabadas y posteriormente transcritas para su análisis.
El proceso de análisis siguió una codificación abierta, axial y selectiva. Se diseñaron matrices que permitieron organizar la información según categorías emergentes, tales como reciprocidad, cuidado mutuo, comunidad, salud integral y relación con el entorno. Este ejercicio fue complementado con una revisión documental del marco normativo vigente, particularmente los Lineamientos de Política de Bienestar para Instituciones de Educación Superior del Ministerio de Educación Nacional (MEN, 2016), contrastándolos con las categorías derivadas de las voces de los participantes y el paradigma del Buen Vivir.
Resultados y discusión
A partir del análisis de las entrevistas realizadas a líderes de bienestar en ocho instituciones de educación superior colombianas, emergieron diversas categorías que evidenciaron tensiones entre el modelo de bienestar institucional vigente y las realidades vividas por las comunidades universitarias. Estas categorías permitieron visualizar posibles aportes desde el paradigma del Buen Vivir a los actuales lineamientos de política de bienestar.
Las voces recogidas evidenciaron la necesidad de transitar desde una visión funcional y asistencialista del bienestar hacia una comprensión más integral, relacional y territorializada. En este sentido, se destacaron cinco categorías clave que orientan los resultados del estudio:
Los participantes coincidieron en que el bienestar institucional no debe ser reducido a una unidad de servicios, sino entendido como un entramado vivo, en constante construcción, que articula dimensiones emocionales, espirituales, culturales y comunitarias. Esta visión entra en tensión con los enfoques estandarizados promovidos por los lineamientos oficiales, centrados en la medición de coberturas y la ejecución de actividades masivas. Investigaciones recientes en el contexto latinoamericano respaldan esta lectura crítica del modelo funcionalista, señalando la necesidad de comprender el bienestar universitario como una experiencia situada, relacional y atravesada por las condiciones sociales y culturales de los estudiantes (Ramírez-Orozco, 2023; Gómez-Restrepo, 2022).
Desde las experiencias relatadas, surge la necesidad de fomentar relaciones más horizontales entre las instituciones y sus comunidades, superando la lógica de prestación de servicios. La reciprocidad, como valor presente en el Buen Vivir, invita a pensar el bienestar como una construcción conjunta, donde todos los actores —estudiantes, profesores, administrativos— se reconocen mutuamente como cuidadores del espacio educativo. En esta perspectiva, la educación superior ha comenzado a ser comprendida como un proceso basado en la cooperación, la solidaridad y la construcción colectiva del conocimiento, donde las relaciones de apoyo mutuo adquieren un papel central en la configuración del bienestar (Sánchez-Moncayo et al., 2023).
La categoría comunidad se resignifica desde una perspectiva amplia que incluye tanto a los seres humanos como a los elementos del entorno natural. Los actores entrevistados manifestaron que el bienestar no puede desligarse del territorio ni del cuidado colectivo. Se plantea así la importancia de reconfigurar las universidades como ecosistemas vivos, donde se cultive la solidaridad, la empatía y el sentido de pertenencia. En esta línea, la educación superior ha comenzado a ser comprendida como un espacio relacional en el que el bienestar emerge de la interdependencia entre los sujetos y su entorno, más que de intervenciones aisladas o individuales (Marginson, 2024).
Frente a un modelo preventivo de salud, los testimonios sugieren incorporar saberes ancestrales y prácticas de cuidado holísticas que consideren la salud como equilibrio integral. Se propone que las políticas de bienestar reconozcan la dimensión espiritual, emocional y ecológica del cuidado, tal como lo plantea el Buen Vivir en su relación armónica con la Pachamama, en consonancia con enfoques recientes que comprenden el bienestar como una construcción situada y relacional, donde el cuidado colectivo y el vínculo con el entorno son fundamentales en la experiencia educativa (Gómez-Restrepo, 2022; Sánchez-Moncayo et al., 2023).
Los entrevistados expresaron una preocupación común: los lineamientos del Ministerio de Educación Nacional se perciben como genéricos, verticales y desvinculados de las realidades territoriales. Si bien ofrecen un marco de referencia, estos lineamientos no promueven la construcción participativa de las políticas de bienestar, ni consideran la riqueza cultural y espiritual de las regiones. Desde allí se propone un modelo más dialógico e intercultural de acuerdo con Gudynas (2020).
Diversas investigaciones en América Latina han venido problematizando los enfoques tradicionales del bienestar universitario, en el cual se destaca su carácter asistencialista, fragmentado y desarticulado de las realidades culturales y territoriales (Sánchez-Moncayo et al., 2023), se coincide así en la necesidad de enfoques más integrales y contextualizados en la educación superior. Al mismo tiempo, autores como Huanacuni (2010), entre otros, han propuesto el paradigma del Buen Vivir como una alternativa crítica que cuestiona el antropocentrismo y la lógica desarrollista. Estas miradas permiten comprender el bienestar como una categoría viva, relacional y situada, donde la comunidad, el territorio, la espiritualidad y la reciprocidad cobran un papel central.
Los resultados de esta investigación se enmarcan en este horizonte teórico, proponiendo una resignificación del bienestar institucional desde principios más integrales, interculturales y participativos. Esta transición exige que la provisión institucional trascienda lo asistencial para centrarse en el apoyo inmaterial como motores del bienestar académico (Wilson-Fadiji et al., 2022). No basta con la existencia de los servicios; su visibilidad y accesibilidad real son condiciones imperativas para que el estudiante asuma la responsabilidad de su propio equilibrio vital.
Así, se evidencia que los lineamientos actuales, centrados en una lógica funcionalista y estandarizada, resultan insuficientes para responder a la diversidad cultural, territorial y espiritual de las comunidades universitarias.
En contraste, el Buen Vivir propone una cosmovisión que rompe con el antropocentrismo moderno, integrando dimensiones éticas, ecológicas y comunitarias. Esta perspectiva permite repensar el bienestar no como un servicio que se presta, sino como una experiencia de vida que se construye en colectividad y armonía con el entorno.
La categoría de reciprocidad emerge como un principio clave. A diferencia del enfoque vertical que caracteriza muchas prácticas institucionales, la reciprocidad plantea una relación horizontal, donde todos los actores son corresponsables del cuidado mutuo. Esto interpela el rol pasivo que a menudo se asigna a estudiantes o administrativos dentro de las estrategias de bienestar.
Asimismo, el concepto de comunidad, ampliado desde el Buen Vivir, invita a reconocer no solo las relaciones humanas, sino también aquellas que nos vinculan con la naturaleza y con otras formas de vida. Las IES, entendidas como ecosistemas culturales, deben asumir el reto de reconfigurarse como espacios pluriversos, donde convivan múltiples saberes, creencias y formas de estar en el mundo (De Sousa Santos, 2021).
Frente a la noción de salud, el paradigma del Buen Vivir propone una visión integral que supera el enfoque biomédico y técnico, abriendo la posibilidad de incorporar saberes ancestrales y prácticas espirituales en los programas de bienestar. Esta mirada, lejos de excluir la ciencia, la complementa con otras formas de conocimiento arraigadas en los territorios.
Por tanto, se hace necesario cuestionar las concepciones restringidas del bienestar institucional, avanzando hacia enfoques que lo entiendan como un proceso vinculado al desarrollo de capacidades y a la construcción de condiciones de justicia social en la educación superior. Desde esta perspectiva, el bienestar deja de ser un conjunto de servicios para convertirse en una dimensión estructural de la experiencia universitaria, orientada a posibilitar el desarrollo pleno de los sujetos en sus contextos (Walker, 2022).
Por último, se cuestiona la falta de participación real en la construcción de los lineamientos institucionales. Las voces recogidas muestran que la comunidad educativa es tratada con frecuencia como beneficiaria y no como constructora activa del bienestar. El Buen Vivir, en cambio, insiste en una lógica comunitaria, deliberativa y transformadora, que reconoce el valor político y epistemológico de todos los sujetos.
Conclusiones
El análisis realizado permite afirmar que el paradigma del Buen Vivir ofrece fundamentos conceptuales, éticos y prácticos para enriquecer y transformar los lineamientos de política de bienestar en la educación superior colombiana. Al situarse más allá del enfoque funcionalista que ha caracterizado históricamente al bienestar institucional, esta cosmovisión propone un horizonte relacional, comunitario y vital que interpela las formas actuales de concebir y operar el bienestar en las instituciones de educación superior (IES).
La investigación evidenció que los actuales lineamientos del Ministerio de Educación Nacional, aunque brindan una estructura común, no promueven la participación efectiva de las comunidades académicas ni reconocen suficientemente la diversidad cultural, espiritual y territorial del país. Las experiencias recogidas de líderes de bienestar universitario muestran un deseo profundo de construir propuestas más humanas, contextualizadas y participativas.
El Buen Vivir aporta categorías transformadoras como la reciprocidad, la comunidad viva, la crianza mutua, el pluriverso y la armonía con el entorno, que pueden orientar nuevas formas de comprender y practicar el bienestar institucional. Estos principios invitan a pensar las universidades como ecosistemas relacionales, donde el conocimiento, el cuidado y la vida se entretejen en un equilibrio colectivo.
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Contribución autoral
Nelson Fabián Pinto Betancourt: conceptualización, investigación, metodología, análisis formal, redacción del borrador original, redacción, revisión y edición.
Conflicto de intereses
El autor declara que no existe conflicto de intereses.
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