Revista Atenas. ISSN: 1682-2749. Nro. 64 (2026) enero-diciembre págs.[1 - 6] https://atenas.umcc.cu

Sobre el texto: PRIMICIAS Y CURIOSIDADES DE LA CIENCIA EN SANTIAGO DE CUBA
About the text: SCIENCE NEWS AND CURIOSITIES IN SANTIAGO DE CUBA
Sobre o texto: NOTÍCIAS E CURIOSIDADES CIENTÍFICAS EM SANTIAGO DE CUBA

 

Reseña

Rosaida Savigne Sánchez
Universidad de Oriente, Cuba.
https://orcid.org/0009-0000-7914-8785
rsavigne@gmail.com


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Reseña
Realizo esta reseña desde una variable no tan ortodoxamente científica, pero muy necesaria para las sinergias grupales, hablo del condimento divino de las conexiones y la empatías humanas; la complicidad, que indudablemente me une al actual Director del CESCA Dr. Giovanni Villalón García, autor de este libro, quien a veces es un mentor, otras el compañero que me arrastra a las aventuras más insólitas del conocimiento, y a pesar de obstinadas reticencias personales;  es un profundo amigo que logra permanecer, más allá de las diatribas feroces de nuestra realidad, tan carroñera y corrosiva que se las arregla para devorar, creencias y modelos que ya no parecen funcionar. Solo las apetencias del saber, nos rescatan por momentos del “ya no nos entendemos”; entonces he continuado ahí, para como tantas veces recibir lecciones del maestro, esta vez me enseña cómo algunos libros son un regalo; éste entrega exclusiva a curiosos que asumen la ciencia como una prodigiosa maravilla.

Podrán intuir entonces que soy testigo de cargo, de una obra escrita con tinta de la tierra, con sudor de horas de archivos y el pulso lento de quien escucha las piedras hablar, en los cuales late el corazón tutelar de la ciudad. “Primicias y curiosidades de las ciencias en Santiago de Cuba”, no es por ello un compendio, es un acto de resurrección de las sombras luminosas de nuestra cultura del conocimiento, en riesgo de ser reducidas a polvo invisible de la desmemoria. Con la tenacidad de un botánico urbano, cultivó estas páginas como quien recupera un jardín mágico, de pocas páginas con alas muy ligeras para polinizar en cualquier bosque. Así los helechos -prefiero decir de Manolito-, crecen junto a las ecuaciones sísmicas de Boytel, mientras el ingeniero Juan Ventura Rams talla lápidas y derriba muros con la misma fe mineral, que no abandona, a los que aman la capacidad de aprender y crear para ser útiles a todos.

Ciertamente este libro no es “primicia” noticiosa, se trata de la coedición realizada en 2016, por Ediciones UO y el sello Cátedra de la Casa del África en Santiago de Cuba, luego impreso en México, el cual no fue en su momento presentado al público. En esta oportunidad el Centro `Provincial del Libro y la Literatura, lo honra con el privilegio de iniciar la jornada de celebraciones por del día de la ciencia cubana de 2026, que tradicionalmente comienza cada 22 de diciembre, día del educador. De tal manera que hablamos de un libro “andado”, un hecho que favorece el distanciamiento crítico de una obra, que ha dejado de ser una promesa. Tiempo que revela senderos, con la cual los libros y todas las “cosas” del reino creativo, crean una vida propia, quizás ni siquiera imaginada por sus autores, por lo que hablaremos aquí de su primera reencarnación, pues el imaginario sabe que los libros y los gatos, el alma de las bibliotecas, poseen vida múltiple.

Entonces, ¿qué primicias nos traen estas curiosidades de la ciencia santiaguera en su devenir?, puedo decirles que pueden ser inexhausta, les mostraré las que puedo reconocer desde los límites de mi formación. Tal vez un químico, un ingeniero, o el llamado hombre del común martiano (Figarola, 1997), podrá encontrar las suyas, pues no puede ser de otra manera, ya que Giovanni Villalón, escogió historiar la ciencia santiaguera desde el asombro (thaumazaien en griego), y esa relación del asombro y conocimiento científico constituye una de las simbiosis más profundas y sostenidas de la historia intelectual occidental. Aristóteles en su Metafísica señaló: “los hombres comenzaron a filosofar movidos por la admiración” (Aristóteles,1998), y este impulso primordial no fue meramente psicológico, sino ontológico, al reconocer lo otro, que excede del marco de referencia inmediato y lo convierte en objeto de interrogación sistemática.

La tradición filosófica posterior tendió a escindir el pathos del logos, (razón y emoción), relegando el asombro en una etapa inicial superada por la razón pura. Lo que Villalón García logra en su obra es rehabilitar el asombro como compañero permanente de la investigación, no como su antítesis sentimental. El asombro científico contemporáneo no es la perplejidad ingenua, sino la perplejidad informada que surge precisamente del conocimiento profundo, cuanto más sabemos de alguna cosa más nos asombra su no-localidad.

De modo que el asombro tiene historia, lo que asombra a una época (la gravedad newtoniana) se vuelve obvia para la siguiente, hasta que un nuevo asombro (la relatividad) lo desplaza. El asombro es el síntoma de los límites de nuestra imaginación conceptual. “Primicias y curiosidades” representa un manifiesto epistemológico implícito: La curiosidad como virtud moral en la era de algoritmos y sesgos, cultivar la curiosidad amplia como antídoto político-espiritual, lo que la filósofa de las ciencias, Isabelle Stengers llama una “ecología de las prácticas” (Stengers, 2005), en el cual diversos saberes coexisten sin colonialismos epistemológicos.

Significa que, desde las ciencias sociales, el asombro es la respuesta al etnocentrismo y la naturalización de lo social, una postura utilizada para: Desfamiliarizar lo familiar y familiarizar lo extraño, comprender la lógica interna de prácticas ajenas sin juzgarlas desde una supuesta superioridad, lo cual le permite remover lo “dado por sentado”, interrogar las instituciones en cuanto a las normas y prácticas que parecen naturales e inmutables. Por lo tanto, el científico social que trabaje desde “la dimensión del asombro” en Santiago de Cuba (o en cualquier lugar), está siguiendo la tradición de los pensadores filosóficos, – que como ahora decimos- resignifican las prácticas culturales, las relaciones de poder, las expresiones artísticas o las estructuras económicas locales, para así revelar el sentido profundo de sus conexiones, con procesos más amplios, método que transforma la curiosidad en comprensión sociológica, antropológica, ontológica e  histórica.

Aquí el asombro posee también una condición narrativa en el contar de las historias, por lo que es preciso ir más allá de los datos históricos/biográficos. Me resulta asombrosa la manera de elegir la estructura de las historias, el enfoque que da a sus vidas y logros científicos, bajo el mecanismo de desfamiliarizar lo familiar y familiarizar lo extraño, centro telúrico de la cadena curiosa, ya que los casos seleccionados naturalmente provocan asombro, historias que son primicias o curiosidades en sí mismas. Ardid generador de sorpresas ofrecidas al lector, a quién provoca presentándole sin tapujos a: científicos sin título formal, Manuel García Caluff y Fernando Boytel, a Joel Reyes, el primer doctor en ciencias forestales siendo un hombre de campo, o al ingeniero de minas Juan Ventura Rams, que domina tanto voladuras como rocas ornamentales, y al profesor de ingeniería que terminaría siendo padre de la sociología local, Miguel Matute.

Relatos que contrastan lo ordinario con lo extraordinario, que enfatiza en los orígenes humildes, en trayectorias inesperadas en contextos adversos, lo que desfamiliariza la imagen típica del “científico” como genio solitario en las nubes: Así tenemos otras historias no contadas, como las del gobernador Luis Estruch, doctor y panadero, Heriberto Cardoso, primer doctor en comunicación en Cuba y mecanógrafo de oficio. Enrique Garmury, doctor en ciencias pedagógicas y boxeador profesional. Todo a través de un lenguaje que destaca lo insólito sin folklorizar, pues evita el tono laudatorio; en su lugar documenta en detalles cómo estas personalidades, siempre cuestionaron lo establecido como una respuesta autentica a problemáticas de su entorno.

 Voces autorizadas validan los asombros, el prólogo de Alicia Martínez Tena, no deja lugar a dudas: “llena un espacio aún carente y revela un tesoro del patrimonio cultural inmaterial”. La estructura general del libro es un recorrido de descubrimientos sucesivos en cuatro momentos (Figuras, Primeros doctores, Literatura científica, y otros hechos), el recurso estructural que conduce al lector de lo más visible hacia lo más oculto, lo que genera una sensación de revelación progresiva, que presenta a la ciencia como práctica del saber común, donde cada logro se ha fogueado en el espacio santiaguero, —su historia, sus limitaciones, su identidad—, haciendo que lo “extraño”, se vuelva familiar y sobre todo comprensible sin perder su singularidad, su manera de construir la narrativa científica del asombro.

El tono del descubridor lo hace compartir su propia curiosidad con el lector, el favorito omnisciente, con el que desea todo el tiempo conectar, e intenta seducirlo con una invitación explicita al asombro continuado junto a él,  abiertamente nos promete que puede resultar de “gran interés y disfrute” al “difundir la labor de muchas figuras (…) en gran medida apenas conocidas”, lo que responde a su vocación pedagógica con enfoque microhistórico, que dignifica lo local y “pequeño”, para que cada quien encuentre relaciones de vínculos, y se adentre en estas historias sin prejuicios, removiendo creencias preconcebidas sobre la ciencia y sus protagonistas.

En verdad el ciclo de la memoria cultural científica, que se manifiesta en el propio resultado, (la primicia), matizadas con las anécdotas, (la curiosidad). Sin embargo, no previó que la interacción de esa construcción abierta, a los ojos del tiempo podía revelar otros patrones, al ser relacionadas con otras categorías, por ejemplo, las casualidades, aquellas coincidencias de los personajes y hechos que contribuyen a reinterpretar la profundidad de estas primicias. Nicasio Viña Bayés defiende la primera tesis en ciencias geográficas (es la primicia/resultado), vive en la calle más comercial de Santiago de Cuba Enramadas (curiosidad), se dedicó a estudiar cuevas y había nacido en la calle más iluminada de la ciudad (casualidad). Su primicia se entiende en esta nueva relación, como un viaje simbólico inverso que va de la luz a la oscuridad, pero no precisamente para marcar un retroceso sino todo lo contrario.

La cadena de valor analítica que conforman (Primicias - Curiosidades – Casualidades), tienen su base en hechos verificables, datos anecdóticos y conexiones interpretativas, a partir de documentos, registros primarios, y testimonios que conforman patrones de coincidencias asombrosas ello permite historiar un pasado vivo, utilizado para captar la atención inmediata, recurso que puede contribuir a sistematizar y entrenar el  pensamiento crítico, lo que revela la capacidad del libro como herramienta educativa pedagógica y comunicacional, útil para docentes o promotores, quienes pueden comenzar con la primicia (el hecho), sazonarlo con las curiosidades (el interés),  ambas complementadas por las casualidades (la reflexión), interacción que produce un aprendizaje memorable, pues la ciencia sin primicias pierde su origen, sin curiosidades pierde su alma y sin casualidades se obvia la condición poética del hecho científico.

Algo que veo hacer a este comunicador de las ciencias, que conoce como estas dimensiones juntas, crean una historia que informa e inspira, que puede estimular procesos cognitivos, conscientes e inconscientes, capaces de impulsar la cultura de la ciencia, la tecnología, la innovación y el medio ambiente.

Cuestión que vuelve trascendente a estas “primicias y curiosidades”, por dos razones. Primera logra conectar con su actual contexto nacional que ha hecho un llamado poderoso a todas las ciencias, para convertirse en motor del desarrollo socioeconómico del país. Señal de que los libros de historia son para todos los tiempos, espaldarazos que derriban la ceguera de “doble vía”, la de los tecnócratas absortos en lo escalable, y la de los puristas cultos que pueden considerar al mundo de la CTI demasiado “instrumental”, para la creación artística, probablemente la raíz de las brechas de valoración cultural, que limitan el triunfo definitivo de un sistema de innovación de la producción cultural y artística.

La segunda razón es que elegir el asombro como método científico, en el ámbito de la  historia científica local, ha hecho expandir el enfoque del concepto de la cultura popular tradicional, pues el libro sigue la lógica de rescate del “anecdotario histórico” , y valora el saber local como componente de su identidad, mostrado a través de datos y testimonios, que no sigue los meta-relatos establecidos de la historia escrita de nuestras ciencias, algo que se parece a una reencarnación del pensamiento de Joel James, referente ineludible para un santiaguero que pretende popularizar la cultura del conocimiento.

De manera fraternal las “primicias” pueden conducirnos a estos debates, lo sabe el cronista del tiempo histórico del saber, que deja sentir la amistad compartida con algunos de estas personalidades, algunos ofrecieron en vida sus testimonios y por suerte otros aún nos acompañan, lo cual da un realismo peculiar, al afecto que es percibido en el modo de nombrarlos. Tratados como vecinos ilustres, cuyas huellas todavía calientan las aceras y esperanzas del Santiago que queremos conservar y restaurar. Una carta de amor a una ciudad, que es su laboratorio, biblioteca y observatorio caribeño, que se abre a los asombros diarios, la encarnación del legado que pasa de mano en mano, un rumor necesario para la supervivencia cultural fecunda. Otra forma de amar para hacer crecer lo nuestro, gracias al amigo por eso, otra vez gracias eternas al maestro de siempre, por tanto.

 

Referencias bibliográficas

Aristóteles. (1998). Metafísica (T. Calvo Martínez. Trad.). Ed Gredos.
Figarola, J.J. (1997). José Martí en su dimensión única. Editorial Oriente.
Stengers, I. (2005). Introductory Notes of Ecology of Practices. Cultural Studies Review, 11(1). DOI.10.5130/csr.v11i1.3459

 


Este es un concepto pilar dentro del pensamiento de Joel James, para él, conjunto de relatos, memorias y narraciones trasmitidas oralmente, por generaciones, que conforman una memoria colectiva viva.  En Ewkexiones de la Cultura Popular en Revista del Caribe Nro. 27, 2016. Al recopilar estas “Primicia y Curiosidades”, Villalón documenta y revitaliza el anecdotario documentado, histórico y sistematizado de la ciencia en Santiago de Cuba, lo que abre otra arista a la visión de Joel James, sobre la memoria local, la identidad y el detalle anecdótico como fundamento de la identidad cultural del territorio.

 

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